El foie gras una perla gastronómica

1.- Oca

1.- Oca. Fotografía: .Robert. Photography

 

Pocos, que lo hayan saboreado, me contradirán, cuando afirmo que el hígado de ocas y patos cebados, es unos de los productos mejores de la gastronomía mundial, que con solo darle vuelta y vuelta sobre la plancha o conservado al baño maría, es una delicia para el paladar.

2.- Foie Gras

Foie Gras. Fotografía: Gabriel Li

Francia es el principal productor de esta perla gastronómica, que conocemos como foie-gras, aun cuando los he comido muy aceptables en mis viajes a Hungría. Las Landas, Bearn e Iparralde son regiones donde prolifera la cría y cebado de estas aves en grandes granjas o a nivel doméstico.

patería de sousa

Patería de Sousa

La cría y el cebado de estas aves, esta cuestionados por la clase política y por algunas personas, que consideran una brutalidad, forzarlas a comer, hasta el punto de producirles una hipertrofia de hígado. Ignoran muchos de los que así opinan que esta hipertrofia se debe a una capacidad genética de las propias aves. Al ser migratorias y tener que hacer grandes recorridos sin alimentarse con el consiguiente consumo de energía, las ocas, antes de emprender el largo viaje, se autoceban, produciéndose ellas mismas la hipertrofia. Detalle que ya conoció la civilización egipcia, y luego la romana, qua las empapuzaba con higos maduros.

3.- Egipto

Egipto. Fotografía: Alberto González Robira

El proceso actual comienza por la incubación , que dura 28 días, de la que nacen una media de 8 polluelos que pesan unos 120 gr, los 18 días, ya alcanzan el kilo y cuando cumplen dos meses, rondan los cinco kilos. Manteniéndoles con una alimentación normal a base de mucha hierba (dos ocas son capaces de comer tanta hierba al día como una oveja). Ha llegado el momento de cebarlas. Tres veces por día el granjero hace ingurjitar, mediante un embudo que introduce en la boca, del ave entre 600-800 grs. de maíz cocido en agua con un poco de sal y grasa. La sal para facilitar la digestión y la grasa para que los granos se deslicen mejor en su tránsito hasta el estómago. Durante este período, que puede durar cuatro o cinco semanas las ocas permanecen en un reposo absoluto. Encerradas incluso en pequeñas jaulas, cuando se trata de una crianza doméstica.

Al cabo de esta ciclo, la pieza puede pesar 10kg. Y su hígado oscilara entre los 700-900 gr. Se cuenta como caso extraordinario el de un hígado que pesó dos kilos.

Sacrificado el animal, se extrae cuidadosamente el hígado, compuesto por dos grandes lóbulos, se limpia bien y con sumo cuidado se le retiran unas venas sanguinolentas que alberga en su interior. LLegado este momento tiene dos destinos, su consumo en fresco, para el que existen decenas de recetas, además del clásico foie a las uvas. O se conserva en latas o bocales de cristal.

4.- Higado de pato

Higado de pato. Fotografía: Javier Lastras

Yo en mi casa he operado con éxito de la siguiente manera, he cortado el hígado en trozos grandes procurando llenar algunos frascos con un solo pedazo y el último recogiendo todos los restos, he apelmazado bien, para que no quede aire en el interior, he rociado con un poco de armagnac y salpimentado. He cerrado con el cierre hermético, puesto al baño maría durante 75 minutos. Así se conserva durante muchos meses fuera del frigorífico.

bote de foie

Esto se puede hacer a base de comprar sólo hígados o piezas enteras. En este último caso, si se tiene buen ojo al elegir, puede que la carne nos resulte casi gratis.

5.-bloc foie

Bloc foie. Fotografía: Gaspar Torriero

Muchas veces me han preguntado, si prefiero un foie gras de oca o de pato, si se trata por cantidad prefiero el de pato que es sensiblemente mayor, en cuanto a gusto, diría que es mas suave y fino el de la oca; el de pato puede tener cierto regusto amargo mas fuerte, que a mi particularmente no me disgusta.

Y si la pregunta es si prefiero el fresco al de conserva, mi respuesta es clara, de entrada una buena ración de bloc de foie en conserva (no trufado) , sin mas aditamento que una rodaja de pan tostado y de plato principal una generosa porción de foie a la manzana. No se si han hecho un sorbete de foie, de haberlo ese sería mi postre.

Las conservas caseras

01 conservas históricas

 Conservas. Fotografía: Fondo antiguo de la biblioteca de la Universidad de Sevilla

Es milenaria la costumbre del ser humano de tratar de conservar al máximo los productos perecederos cuando abundaban, con el fin de asegurarse la alimentación de los días venideros.

Sin rebuscar en soportes históricos, se me ocurre pensar que el queso, fue una de las primeras conservas, que accidentalmente (no lo detallamos en este momento), encontró el hombre, no le andarían a la zaga los pescadores que evisceraban el pescado capturado y lo ponían colgando en la playa para que la brisa salitrosa los secara, algo parecido a lo que habrían hecho los ganaderos para acecinar las carnes.

02 Secadero de pescado

Secadero de pescado. Fotografía: Boreal travel

La sal, el aceite y el azúcar se han conocido, desde la prehistoria como buenos conservantes, a los que el hombre echó mano, para conservar pescados y carnes en el primer caso; embutidos y quesos cubiertos de grasa en orzas, en el segundo y como ingrediente principal de mermeladas y confituras de fruta el tercero.

03 bacalao

Bacalao. Fotografía: Taz.

¿Que ha ocurrido en el País Vasco? Que la humedad reinante ha disminuido la capacidad de conservación natural. Salvo pequeñas experiencias con bacalaos y merluzas que acabaron en la nada, hasta que no se instalaron los grandes túneles secaderos, y se abrió paso el envasado en latas o frascos con el consiguiente esterilizado, aquí no hubo una tradición conservera, salvo la de anchoas en salazón, que aun se practica a nivel domestico, a pesar de la llegada masiva de los congeladores, a los que van a parar todo lo que queremos guardar.

04 confit

Confit. Fotografía: Scott Ashkenaz

Para el consumo de mi numerosa familia, yo he hecho en mi casa las siguientes conservas: oca confitada, sin más que freír en su propia grasa los trozos de ave sazonados y aromatizados con clavo, conservados en la propia grasa. Hígado de oca y pato, tal como lo he referido en el capítulo correspondiente, pate de campagne, también explicado. Las anchoas en salazón las eviscero y limpio recién capturadas, y las voy alineando en capas, una de anchoas y una de sal, hasta llenar una lata, vacía, de aceite de cinco litros. Coloco sobre la boca una pieza de madera ajustada a esta y le pongo una gran piedra encima, para que haga presión. La dejo en lugar fresco durante un par de meses, teniendo cuidado de que siempre la superficie este cubierta de liquido y añadiéndole agua si es preciso. Al cabo de ese tiempo, voy retirando las anchoas que necesito, las paso por agua para quitar la sal, luego paso con un trapo los lomos de cada una para quitarles la piel. Para terminar las abro por la mitad, retiro la espina y coloco los dos filetes en un plato que riego con buen aceite de oliva.

05 anchoas

Anchoas en salazón. Fotografía: Irekia

Para hacer el bonito en aceite, hago rodajas, con el pescado en crudo del grosor de los tarros que voy a utilizar. Cuezo el pescado en agua con sal y alguna verdura. Cuando la carne se empieza a soltar de la espina, retiro del fuego, limpio cada rodaja desposeyéndola de pieles, espinas y partes oscuras, y voy metiendo el bonito en los tarros, termino rellenando con buen aceite y los tengo a baño maría durante 75 minutos . Con las frutas de la huerta, léase, manzanas, ciruelas, albaricoques, peras y sobre todo higos, hago mermeladas con poca azúcar a las que someto a baño maría. Igualmente conservo salsa de tomate, pimientos y platos preparados como fritada, pisto, ratatuille.

No conservo las guindillas en vinagre porque nos gustan tanto que, aun cuando la producción sea importante, desaparecen en fresco, pasadas por la sartén.

06 Guindillas

Guindillas fritas. Fotografía: Marta Miranda