
Vanellus Vanellus (avefría) – Fotografía: Ouwesok
Los aires cálidos de estos día propician que comience el regreso de algunas aves que en otoño, escapándose de los fríos polares, emigraron al sur. Una de ellas es el ave fría, que en euskera conocemos como “egabera”. Su nombre científico responde al de “vanellus vanellus” y pertenece a la familia de las charadiformes.
Se trata de un ave de bastante envergadura que vista en el aire, con su vuelo diríamos que cansino, semejante al de una mariposa, nos semejaría a una paloma, pero que, un vez en la mano, apenas supera el peso de un tordo. Tiene el vientre blanco, pecho negro, parte superior de las alas azul verdoso, siendo su aspecto físico mas distintivo el penacho negro que luce sobre su cabeza. Viaja en grandes bandos emitiendo un clásico pitido (pi-bi-pi-bi…), al que acude con facilidad emitiendo el mismo sonido con una reclamo. Gusta reposar en terrenos labrados y humedales donde se alimenta de insectos y caracolillos, siendo su acción muy beneficiosa para la agricultura
En mi juventud las cazaban con redes en las marismas de Playaundi, en la desembocadura del Bidasoa, cebando el terreno con lombrices, pero contando siempre con un buen cimbel para atraerlas.
No ha sido, al parecer, pájaro muy del gusto de los vascos, ya que es infrecuente encontrarla en recetarios, ni tan siquiera José Castillo en su ardua labor entrevistando a amonas vascas, encontró una sola referencia. A pesar de que Paul Bocuse escribió que es equiparable a la becada en exquisitez En cambio nuestros hermanos navarros, han sabido sacarles su valor culinario, tal como lo recoge Sarobe en “ La cocina popular navarra” Allí las llaman “chugarimas” y en las Bardenas “quinces” y las guisan rehogándolas en aceite, una vez desplumadas, evisceradas y quitadas la piel.
Se le añade cebolla, ajo, zanahorias, un chorretón de vino y se cubren con caldo de carne o agua y se dejan hasta que la salsa se reduzca y las aves (dos por persona) estén tiernas Se sirven cubiertas por la salsa pasada por el chino.







Garbure, verduras a falta del pato. Foto:Arnold Gatilao


